Jorge Jiménez y Abel Eduardo, amantes del futbol y de la fiesta, pasaron de hacer videos por pura diversión a dedicarse por completo al mundo audiovisual.

Su primer video juntos fue filmado durante los Juegos Caribe 2016, luego vino el concierto de Major Lazer en la Tribuna y los Rolling Stone poco después. En las redes se empezaron a hacer populares y en menos de un año las cámaras entraron en su vida para no irse más.

Ese momento del éxito inicial de sus videos fue lo que los marcó y los hizo pensar en dedicarse profesionalmente a grabar cada acontecimiento relevante que ocurriera en el país. Y así lo han cumplido hasta la fecha.

Cuando La Rueda Producciones los convocó a hacer los videos de la cuarta edición del Festival Havana World Music, se lanzaron a la tarea con la mayor seriedad y el resultado fue el esperado. Además de un testimonio audiovisual único, lograron en solo un fin de semana aumentar sus seguidores en las redes de 500 a un alcance de 50 mil.

Por esa fecha fue cuando decidieron inventarse un nombre como empresa y así surgió 361 para mostrar todo y un poco más de cada evento. Abel y Jorge aseguran tener el plus de la visión del espectador, ese es el principal punto a su favor.

Sus trabajos suelen salir a las redes en tiempo record y con buena calidad y eso es algo que los distingue. En cada video quieren que el que lo vea se sienta como si hubiera estado en el evento, no quieren hacer noticias, quieren documentar los hechos en primera persona y encontrar “el grado de más” en la propia energía de la gente.

A la hora de grabar no demeritan ningún evento, ya sea deportivo, un concierto, una obra de teatro o lo que sea que a la gente pueda interesar. El concepto que quieren defender es el de satisfacer al público más variado.

Algunos aún no se creen que todo el trabajo de 361 esté a cargo de solo dos personas. Un geógrafo y un ingeniero automático dedican todo su tiempo a captar cuanto pasa en La Habana.

Abel ha pasado algunos cursos en la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana e incluso participó en exposiciones. Mientras, Jorge creía que su gran pasión era el deporte y jugaba crowfing hasta que se topó con una cámara.

Autodidactas ciento por ciento, estos chicos han aprendido en el camino, viendo muchos tutoriales, estudiando y escuchando las opiniones de sus amigos. Con muy poco tiempo de creados ya su nombre resuena en cada evento y en las redes sociales, a pesar de tener que compartir el trabajo de filmación con la escuela (en el caso de Jorge) y el servicio social (para Abel).

Abel: “Para nosotros es super lindo estar en eventos como el Havana World Music y que la gente esté viendo nuestros videos, que te digan que quieren salir…”.

Abel: “El concepto ideal para nuestro trabajo sería el de youtuber, pero por la conectividad en Cuba es difícil llegar a la gente desde YouTube. Nuestro trabajo está sustentado en el internet y aquí eso es un problema. Desde el principio teníamos dos opciones: o retirarnos o esperar, ¡y por supuesto que no nos vamos a retirar!

Para el futuro proyectan la comunidad 361. “Un proyecto dentro del proyecto que consiste en que no solo nosotros hagamos las cosas, sino que todo el mundo sea parte de 361 porque nos manden los videos de cómo viven los eventos”, comenta Abel.

Jorge y Abel son muy diferentes, pero aseguran que eso es lo que ha ayudado a que su trabajo no caiga en la monotonía. La música es super importante en sus videos y les gusta pasar desapercibidos porque “para poder tener la visión del espectador hay que ser un espectador más”, aseguran.

Abel: “Hacemos esto porque nos gusta, es una diversión y forma parte de nuestra vida. Si ves el primer video y ves el último puedes notar el cambio. Por eso también nos gusta a veces sacar los videos del trabajo formal, ese que alguien nos encomienda, y filmamos un viaje con amigos o algo así”.

Jorge: “361 no es un trabajo, es un proyecto que creamos. Nosotros no fuimos a los Rolling a trabajar, fuimos a divertirnos y con la cámara prendida, ¡así salen las cosas!”.