La escena electrónica polaca está de luto por la muerte de Paweł Kmiecik, conocido artísticamente como Paweł Wieloryb, productor, compositor y fundador del grupo Wieloryb, una de las formaciones más radicales y singulares del underground electro-industrial surgido en Polonia durante los años noventa.
Kmiecik fundó Wieloryb en 1994 en el área de Trójmiasto, junto a Robert Suszko y Maciej Żabczyński. Desde sus inicios, el proyecto se vinculó al universo del electro-industrial y la Electronic Body Music —EBM—, en una línea cercana a referentes como D.A.F., Front 242, Nitzer Ebb o Skinny Puppy, pero con una identidad propia, más áspera, directa y extrema.

Ese mismo año, Wieloryb publicó su primera cassette, titulada “1”, una obra que presentó una versión personal y feroz del EBM. Su sonido combinaba agresividad, crudeza rítmica y una actitud sin concesiones, pero también una capacidad de impacto poco común dentro de un lenguaje tan radical. Esa mezcla de violencia sonora, energía física y construcción musical convirtió el debut en un acontecimiento artístico dentro de la escena alternativa polaca.
El reconocimiento llegó rápidamente: el primer trabajo de Wieloryb obtuvo una nominación a los premios Fryderyk en 1994, uno de los galardones musicales más importantes de Polonia. A partir de ahí, el grupo consolidó una trayectoria marcada por la independencia estética, el riesgo y una visión sonora que nunca buscó acomodarse a las tendencias dominantes.
A lo largo de su carrera, Wieloryb publicó cuatro álbumes de estudio: “1”, “2”, “3” y “No Flag”, este último editado en 2025. Su obra dejó una huella profunda entre oyentes, productores y músicos vinculados a la electrónica underground, especialmente por su capacidad para llevar el electro-industrial hacia un territorio más visceral, físico y personal.
Tras conocerse la noticia de su muerte, numerosos seguidores, artistas y colaboradores han recordado a Paweł Kmiecik como una figura visionaria, un creador de sonido poderoso y original, y un músico capaz de inspirar a generaciones posteriores. Más allá de la escena polaca, su influencia se extendió entre quienes encontraron en Wieloryb una forma de entender la música electrónica como materia de choque, intensidad y libertad creativa.
Paweł Wieloryb deja un legado musical contundente: una obra nacida desde los márgenes, ajena a la comodidad del mercado, pero cargada de identidad, fuerza y permanencia. Su sonido seguirá resonando en la memoria de quienes reconocieron en Wieloryb una de las voces más extremas y auténticas del electro-industrial europeo.


