Primero algunos conceptos necesarios:

La palabra música tiene muchísimas definiciones pero como consenso, una de las más utilizadas es que la música es el “arte de bien combinar los sonidos y los silencios”.

Por otra parte, “tecnología” aparece en el Larousse definida como el “conjunto de instrumentos, recursos técnicos o procedimientos empleados en un determinado campo”.

Finalmente, si unimos tales conceptos, pudiéramos definir que la Tecnología Musical no es más que el “conjunto de instrumentos, recursos técnicos o procedimientos empleados en la creación de música”. Y aunque pueda sonar bastante abarcador, nos acerca más a la realidad.

Dicho esto, adentrémonos en los detalles, y cabe preguntar, ¿qué elementos componen la tecnología musical en el siglo XXI? Para tratar de responder esta pregunta he decidido agrupar dichos elementos en cinco grandes grupos:

– Instrumentos musicales

– Sintetizadores

– Samplers

– MIDI

– Secuenciadores

Quisiera aclarar que me estoy refiriendo sólo a los elementos que intervienen en la creación y producción de la música, no en su registro o reproducción (como pudieran ser micrófonos, altavoces, grabadores, mesas de mezcla, etc.), ya que estos comprenden un campo al cual me referiré en otro artículo.

Los instrumentos musicales, divididos en familias (cordófonos, percutidos, vientomadera, etc.) han sido, aparte de la propia voz, los acompañantes más cercanos al hombre en su afán creador, desde los tambores ancestrales hasta el piano o su hermano mayor, el órgano de tubos, presente en infinidad de iglesias y catedrales y que fue, hasta la creación de la máquina de vapor, el artefacto más complejo jamás creado.

Los sintetizadores deben su nombre al hecho de que pueden imitar, o sintetizar, una amplia variedad de sonidos, como el de otro instrumento, una voz, etc. Además usándolos es posible generar sonidos que no ocurren en el mundo natural. Precisamente esta capacidad para generar tonos que no pueden crearse de otra manera los convierte en herramientas musicales únicas.

También se dividen en familias según el tipo de síntesis de sonido que nos brindan: substractiva, aditiva, por modulación de frecuencia, por tablas de ondas y un largo etcétera. Pueden ser analógicos, digitales o como en los tiempos en los que no existía la electricidad, mecánicos.

Los samplers surgieron cuando los deseos de crear sonidos diferentes a los producidos por los instrumentos tradicionales llevó a la necesidad de registrarlos y poder modificarlos de una forma práctica, más allá de las posibilidades que brindaban las máquinas de cinta y los vinilos. Los samplers (cuyo nombre proviene del inglés “sample”, que traducido significa “muestra”) permitían almacenar pequeñas porciones de sonido, modificarlas y reproducirlas para crear obras completas a partir de ellas. Su uso –y abuso- dio lugar a géneros musicales como el Hip Hop y el Drum n´Bass, específicamente el MPC 60 de AKAI y el SP-1200 de E-mu.

Actualmente, los secuenciadores han evolucionado enormemente y son mayormente digitales, permitiendo no sólo el trabajo con secuencias MIDI sino la grabación de audio, trabajo con plugins de diferente formato, edición de sonido, etcétera.

Es más común denominarlos DAW (Digital Audio Workstation) debido a la cantidad de opciones que brindan en materia de audio digital, aunque en los últimos años los secuenciadores analógicos están resurgiendo con gran fuerza.

MIDI son las siglas para “Musical Instruments Digital Interface”, protocolo creado en 1984 y que se convirtió en un verdadero idioma mediante el cual las máquinas podían hablar entre sí. A través de él fue posible, por primera vez, sincronizar sintetizadores, secuenciadores, samplers y cuanto cacharro electrónico tuviera un puerto DIN de 5 clavijas convirtiendo los estudios en instrumentos musicales gigantes.,

Constituyó uno de los hitos tecnológicos más grandes en la historia de la música electrónica, trayendo verdadero “poder” a las masas de creadores y el primer paso a la masividad en el acceso a la tecnología que disfrutamos hoy. Actualmente es posible transmitir señales MIDI a través de WiFi y Bluetooth lo que nos acerca un poco más a un estudio libre de cables, una vieja añoranza para músicos y productores.

Constituyó uno de los hitos tecnológicos más grandes en la historia de la música electrónica, trayendo verdadero “poder” a las masas de creadores y el primer paso a la masividad en el acceso a la tecnología que disfrutamos hoy. Actualmente es posible transmitir señales MIDI a través de WiFi y Bluetooth lo que nos acerca un poco más a un estudio libre de cables, una vieja añoranza para músicos y productores.

Conocer estos elementos es para nosotros, creadores de música electrónica, independientemente del género, es una cuestión de orden ya que sobre estos pilares descansa todo lo que nos precedió.

 

Alguien pudiera preguntarse para qué necesita saber todo esto si su “estudio” para producir consiste en una laptop y unos audífonos, pero es válido saber que en tu secuenciador favorito se encuentran en versión software todos y cada uno de los elementos que he descrito y además tienes lo absolutamente necesario para crear música de calidad, en dependencia de tu capacidad de creación, obviamente.

No cabe duda de que la mejor época para la música electrónica es la que vivimos. Actualmente, el acceso a las tecnologías es tan masivo que ni siquiera la notamos. Sin embargo debemos ser conscientes de que en el ámbito de la tecnología musical la última palabra aún no se ha escrito. Esperemos en el futuro cercano nuevos avances que cambiarán nuestra forma de hacer la música, no me cabe la menor duda de que lo mejor aún está por venir.