PROGRESO Y BIEN (Versión Huracán)

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No sé de qué hablo.

¿Amor, lucha, huracán, filosofía o música?

La música simplente son tonos, ritmos, melodías y vibraciones armoniosas con la virtud de alucinarme.

Ayuda a cambiar las perspectivas, ver las cosas de manera diferente si lo necesito.

¡Cosas como la esperanza!

¡Nada crece en #latierra abrasada!

Pensarlo es uno de los tantos engaños a los que nos acostumbramos. Tan incierto como la global idea que el sexo es amor.

Dos días en la barriga del Huracán pueden ser trascendentales en mi existencia; usados como trampolín para voltear los miedos del inconsciente. Tal cual el viento arranca las raíces de los arboles al sol y estos mueren. Todo lo que se vuelve consciente desaparece. Así que la única manera de encontrar mi verdad, es liberando mis motivaciones inconscientes. Lentamente, esos motivos revientan y cuando no tengo motivos, entonces son reales el amor y los cables que me conectan a la tarjeta de sonido.

Exótico éxtasis experimento post Huracán-Irma. Inusual. Como el placer de una persona haciéndome circular. Deleitándome en libertad individual con la armonía del ser que completa mí circulo perfecto. Los pies más puestos en la tierra, nada de examinar el currículo de bienes, contactos o posibles ascensos que posee ese ser humano o profesión que decido amar. Nada de indagar cual es la exacta forma carnal que siempre me deja hambrienta. No es negocio o vicio. Es gusto de sentir que alguien o algo con su mera presencia -nada más. Lo que Es-, es magnífic@ para sentirme feliz…, algo florece y comienza a cantar serenándome.

Luce, verdader@.

Entonces puedo soportar, destruir y contemplar las dificultades.

Esa es la música que amo. Temas, discos, piezas, remixs, sesiones, eventos, festivales, fiestas, clubs; donde intuyo que el ser human@ creador\a no tuvo otra alternativa de comunicación o exorcismo y son tan ciertas sus emociones que me convierten en él o ella y hasta hoy conservo sus herencias.

Si nuestras cabezas no estuvieran manipuladas con tanta inteligencia por los intereses propios de un grupo específico, ocupados en formar estereotipos seguidos por las multitudes; otra seria la suerte de l@s que hoy necesitamos con música comunicarnos.

¡Invoco la esperanza!

Una mutación a lo más natural.

Donde el desarrollo tecnológico nos permita vivir para disfrutarnos, simplemente. Donde cada nota musical y escenario sea un código sin motivos, compuesto por encanto del ser y escuchado para renacer del caos a la plenitud.